Ximena Peredo
26 Feb. 10
Ximena Peredo
26 Feb. 10
Luis García Peña
En este contexto, el historiador refería que al menos su generación (el nació en el 47), detonó la transición a la democracia en el umbral de una elección histórica en el año 2000, que se da en un contexto de paz. Fox pudo romper el orden anterior, pero siendo un hombre tan lejos de la vida política y la realidad del país, simplemente nos hizo perder 6 años en la metamorfosis histórica.
Javier Sicilia
Desesperado, rodeado, al igual que los narcos, de “guaruras”, Gómez Mont se dirige a su camioneta. Repentinamente, una voz femenina – continuación de la de una madre de dos hijos asesinados que, dentro del Centro de Convenciones, acercándose al presidente, le espetó que no le estrechaba la mano ni le daba la bienvenida–, grita: “¡Si no puedes, renuncia!”. En ese momento, el secretario –como un signo ominoso y contradictorio de las campañas gubernamentales contra la obesidad– pierde, por fin, la compostura y se vuelve en busca de aquella voz. Si la palabra “asesino” no lo toca –Gómez Mont no conoce los pecados de omisión–, la exigencia de su renuncia, que quizá le recuerde que un día antes, por motivos oscuros, renunció a su militancia panista, lo descompone. La mierda, con la que en su carrera política se ha alimentado, comienza a provocarle agruras. Impotente, volviéndose hacia la portezuela de su camioneta, exclama: “¡Qué diálogo es este?”, y se va.
Gómez Mont, hijo de una clase que ha hecho de la vida política un negocio y una forma legal de la impunidad, olvidaba dos cosas: 1) que el grito de aquella mujer era y continúa siendo un recordatorio de lo que unos años atrás, cuando Calderón metía al país en esta guerra absurda, había dicho el señor Martí, cuyo hijo asesinado preludiaba lo que ahora, para nuestra desgracia, se ha multiplicado de manera exponencial; 2) que aquella gente no se había reunido en las afueras del Centro de Convenciones a dialogar, sino a exigir lo que una ciudadanía está obligada a exigir a sus gobernantes cuando la traicionan.
El gesto de Gómez Mont –que el canal Milenio capturó–, su azorada indignación ante los reclamos de una ciudadanía humillada, concentra el cinismo de nuestra clase política. Mientras ésta se enmascara bajo spots triunfalistas y se molesta porque nadie habla bien de México; mientras hace acuerdos para mantener el poder –alianzas innaturales y negociaciones a espaldas de la ciudadanía–; mientras, en nombre de esas abstracciones llamadas Estado y Mercado, somete a la clase trabajadora a impuestos absurdos y exenta de ellos a los grandes consorcios y a la Bolsa –México es el único país que no ha tasado con impuestos el dinero improductivo de la especulación–; mientras crea una guerra contra el narcotráfico y deja intocado el dinero que lava; mientras encarcela y trata como delincuentes a luchadores sociales, y cierra los ojos frente a los criminales de cuello blanco y las atrocidades de gobernantes indignos –como el pederasta Marín o el asesino Ulises Ruiz–; mientras corrompe al Ejército en una guerra que día con día, a pesar del triunfalismo presidencial, se pierde, la ciudadanía debe ver a sus hijos asesinados, debe vivir con miedo, debe hacer cola en busca de empleos mal remunerados, debe trabajar –como en la era del capitalismo salvaje– para la simple reproducción, debe levantarse cada día con el espectáculo atroz de cuerpos mutilados.
Durante tres años, los ciudadanos hemos tenido que soportar eso, y para advertirnos que continuará, Gómez Mont se indigna ante la exigencia de que renuncie, y el presidente insiste en que reforzará la violencia. Sus abstracciones: la guerra como método para construir un mundo mejor, sus esperanzas en las “bondades” del mercado y el poder, valen más que los muchachos asesinados y que el llanto sin consuelo de unos padres que jamás verán crecer a sus hijos porque Gómez Mont, Calderón, el Ejército, los partidos y los representantes de las Cámaras han decidido que sus abstracciones y sus luchas por el poder son más importantes que los hombres, las mujeres y los niños de este país.
Por menos que eso, en países que saben lo que la democracia significa, las renuncias no habrían dejado de sucederse. Por desgracia, el cinismo es el método de la política mexicana y, paradójicamente, del crimen: quienes creen en el poder, cualquiera que sea su justificación, construyen y autorizan el terror. Pero habrá siempre una ciudadanía –como la que se reunió en Ciudad Juárez– que se opondrá a la imbecilidad de esos cínicos enfundados en trajes de marca y, dándoles la espalda, gritándoles que hace tiempo dejaron de representarnos, construirá lentamente el proyecto y el lenguaje político que nos arrancaron.
Además opino que hay que respetar los Acuerdos de San Andrés, liberar a todos los zapatistas presos, derruir el Costco-CM del Casino de la Selva, esclarecer los crímenes de las asesinadas de Juárez, sacar a la Minera San Xavier del Cerro de San Pedro, liberar a los presos de Atenco y de la APPO, y hacer que Ulises Ruiz salga de Oaxaca.
Carolina López
28 Nov. 09
Es muy común en reuniones de amigos o compañeros de trabajo que la conversación vaya espontánea hacia un tema: el futuro de México.
1. Pasarla bien sin hacer nada que valga la pena. No tener ideales ni propósitos ni deseos de triunfo. En otras palabras, seguir con "la ley del mínimo esfuerzo": ser uno más del montón, flotando en el ambiente, embrutecidos por la televisión y por lo que dicta la moda y la sociedad.
Reunión Nacional Ciudadana
Evolución Mexicana se une a la Alianza de Organismos Ciudadanos (ADOC) y te convoca a reunirnos este 20 de noviembre de 2009 de las 19:00 a las 20:00 horas en las principales plazas de nuestras ciudades para exigir:
1. Derogar el alza de impuestos al ciudadano.
2. Eliminar la tenencia de manera inmediata.
3. Reducir 30% el sueldo y compensaciones de la alta burocracia.
4. Reducir al 50% el presupuesto de partidos.
5. Desaparecer las plurinominales.
6. Instaurar las candidaturas independientes de la partidocraciaEl protocolo en 10 pasos.
La reunión será pacífica.Al iniciar la Reunión Nacional Ciudadana, nos erigiremos como Jurado Ciudadano para votar el punto fundamental: ¿Son justos y equitativos los nuevos impuestos?En caso de que la gente decida que sí, la reunión terminará y cantaremos el Himno Nacional.Si los ciudadanos decidimos que no son justos ni equitativos, se leerán los seis puntos de la exigencia ciudadana.Cada uno de ellos se votará.En caso de que la aprobación sea mayoritaria, nuestra decisión será obligatoria para el gobierno.En caso de que el gobierno no acceda a nuestra exigencia, se activará la posibilidad de una Moratoria Nacional de Pago de Impuestos.La moratoria iniciaría el 1o de enero de 2010.La lectura de la exigencia ciudadana correrá a cargo de una persona con coraje cívico, de honorabilidad comprobada, sin nexos con partidos o gobierno a cualquier nivel y escogida por votación entre los integrantes del comité organizador de cada localidad.No podrán participar los partidos ni los gobiernos, a ningún nivel.Al finalizar la reunión, se cantará el Himno Nacional.
Todas las empresas del mundo pueden reducirse a una fórmula:
Utilidades = Ingresos – Gastos.
En tiempos de falta de liquidez, cuando una empresa está al borde de la bancarrota es muy común que lo primero que haga sea recortar costos y por consiguiente intentar aumentar los ingresos. Sin embargo, si solo se recortan costos sin ofrecer un producto o servicio que los clientes quieran se cae en un círculo vicioso en el que los clientes simplemente ya no vienen y por consecuencia hay que seguir recortando gastos.
Mucho se ha hablado de el plan de recuperación de Calderón para tapar el "boquete" de nuestro país. El plan no es más que crear ingresos adicionales (en forma de nuevos impuestos) y recortar gastos (desaparecer secretarías, despidos, entre otros). Sin embargo se le olvida lo más importante: el producto.
¿Qué productos necesita el País? ¿Qué programas sacarán de la pobreza al 40% de la población? ¿Cómo vamos a medir los resultados de estos programas? ¿Qué nos asegura que esos ingresos adicionales no terminarán siendo parte de la red de corrupción?
Los mexicanos estamos dispuestos a ayudar al Presidente a sacar adelante al país y sobre todo a los más necesitados, pero exigimos un producto que nos haga querer "comprar" (pagar) esos impuestos extras y creer en esos recortes de gastos.
Señor Presidente olvídese de las cuentas públicas, presente programas específicos, de calidad, claros, medibles, rentables y sustentables y ya verá cómo el dinero llegará.