sábado, 18 de julio de 2009
Evolución Mexicana
martes, 14 de julio de 2009
Modelo bombón
El copete acicalado. La sonrisa diamantina. La novia famosa. El Gobierno dadivoso. La publicidad omnipresente. La pantalla alquilada. La alianza del guapo y los corruptos. Los componentes centrales del modelo de competencia política que el PRI construye y con el cual logra ganar. Los ingredientes fundamentales de la estrategia que el PRI despliega y con la cual logra arrasar.
Una ecuación cuidada, perfectamente planeada: cara bonita + dinero + televisoras + publicidad + PRI dinosáurico = triunfo electoral. Una fórmula concebida en el Estado de México y ahora instrumentada exitosamente a nivel nacional. Una fórmula patentada por los artífices de la "experiencia probada", en busca de algo que puedan vender como "nueva actitud". El modelo bombón. El modelo "Golden Boy". El modelo Peña Nieto.
Con resultados a la vista y confirmados en esta elección. Distrito tras Distrito, Presidencia municipal tras Presidencia municipal, Diputación tras Diputación, Estado tras Estado. Corredores azules que se vuelven tricolores; bastiones panistas que pasan a manos priistas; territorios del PRD que dejan de serlo. Guadalajara y Zapopan y Cuernavaca y Toluca y Ecatepec y Tlalnepantla y Atizapán y Naucalpan. Tan sólo en el Estado de México, el triunfo en 40 de 45 distritos electorales.
El PRI, beneficiario del voto de castigo por una economía que se contrae más del 7 por ciento. El PRI, beneficiario de la inseguridad que la popularidad presidencial no logra remediar. El PRI, beneficiario de un PRD que se devora a sí mismo y un PAN que se traiciona a sí mismo. Pero más importante aun, el PRI beneficiario de la mejor inversión que ha hecho en tiempos recientes: la campaña publicitaria permanente que lleva a miles de mujeres a exclamar -en mítines de campaña- "Peña Nieto bombón, te quiero en mi colchón".
El "Astro Boy de Atlacomulco", una criatura concebida por la dinastía política más importante del País que ahora busca dominarlo de nuevo. El político Potemkin, producto de un entramado de intereses políticos y empresariales que combina la modernidad mediática para llegar al poder, con los viejos métodos para ejercerlo.
El mexiquense metrosexual construido con carretadas de dinero: por lo menos 3 mil 500 millones de pesos en cuatro años de autopromoción mediática descritos por Jenaro Villamil en su nuevo libro "Si yo fuera presidente: el reality show de Peña Nieto". El posible candidato presidencial, seleccionado, asesorado y adiestrado por personajes como Arturo Montiel y Alfredo del Mazo y Carlos Salinas de Gortari y ejecutivos de Televisa y muchas manos más que peinan el copete. Venden el producto. Posicionan la marca.
Enrique Peña Nieto, emulando a diario la estrategia salinista basada en la inauguración de grandes obras y el cumplimiento de pequeños compromisos. Promocionando a diario la lista de libramientos construidos, tractores regalados, apoyos económicos entregados.
Ejemplo de lo que Octavio Paz llamó el "Ogro Filantrópico"; ese Estado que no construye ciudadanos, sino perpetúa clientelas. Millones de mexicanos educados para vivir con la mano extendida, parados en la cola, esperando la próxima dádiva del próximo político. Como los 9 mil que se aprestaron a celebrar el cumpleaños de Mario Marín hace unos días y los 200 que hicieron cola para abrazarlo. Como aquellos para quienes la corrupción se vale cuando es compartida. Como aquellos que volvieron a votar por el PRI en el Estado de México, a pesar de las marrullerías de Arturo Montiel y las marometas llevadas a cabo por su sucesor para encubrirlo.
Enrique Peña Nieto, actor de un espectáculo continuo, perfectamente producido, escenificado y actuado en la pantalla más grande del País. El candidato de "El Canal de las Estrellas" que hasta novia le consiguió. El candidato que las televisoras hacen suyo y se encargan de edificar. Con promoción política disfrazada de infomercial; con paquetes publicitarios que incluyen la compra de entrevistas en los principales noticieros; con la cobertura de un romance que recibe más atención que la guerra contra el narcotráfico; con el silencio televisivo que se guarda sobre el caso de Atenco o los feminicidios en el Estado de México o cualquier tema controvertido que podría evidenciar las fauces del joven dinosaurio.
Hay un Plan de Trabajo que Televisa ha puesto en marcha y cuyas instrucciones Peña Nieto sigue al pie de la letra: te doy la pantalla desde la cual propulsarte y me das una Presidencia a la medida de mis intereses. Un trueque permanente de favores, dinero, gestión política a cambio de impunidad y promoción mediática.
Como advierte Julio Scherer García, la fórmula Peña Nieto es sencilla: comprar el tiempo en la televisión, corromper y corromper, mentir y mentir, aprender que a los aprendices se les puede y debe aprovechar. Todo para apoyar al joven muñeco, atractivo por su presencia física, a costa de la inteligencia y la pulcritud moral. Todo para que el poder regrese a las manos de la mafia. Todo para que el PRI vuelva a Los Pinos.
martes, 7 de julio de 2009
Benjamín Le Barón
lunes, 6 de julio de 2009
Lo que ya sabemos
Lo que ya sabemos |
6 Jul. 09
Al escribir esta nota no sé cómo han caído los votos en las urnas. No conozco cuál será la nueva integración de la Cámara de Diputados ni cuál habrá sido el resultado de las elecciones emblemáticas de este año.
Desconozco si el descontento logrará pintar el proceso con las marcas de la anulación. Carezco de la materia prima de la opinión del instante. Me veo forzado a continuar con el lenguaje de la especulación cuando el País está ya volcado al examen de los datos. Pero, independientemente de la precisión de los porcentajes y los escaños, hay cosas que ya pueden saberse.
El Presidente de México volverá a salir debilitado de una elección intermedia. Como ha sucedido desde 1997, el Presidente arranca la segunda mitad de su periodo con una base congresional disminuida. Si Felipe Calderón es un Presidente notablemente popular, un Presidente que ha mejorado su imagen pública desde que asumió el poder en situaciones dramáticas, será institucionalmente más débil a partir de ahora.
La imagen de Calderón no se habrá traducido en votos para su partido. El respaldo que tendrá en la Cámara de Diputados será menor al que tenía al arranque de su Gobierno.
La gran incógnita era, hasta la jornada electoral, si el descenso de la presencia del PAN pudiera llegar al punto de quitarle al Presidente la capacidad de sostener el veto del Ejecutivo. El número crucial es 168 diputados. Si Acción Nacional cae más bajo, el golpe a la Presidencia de Calderón sería en verdad demoledor.
¿Se verá obligado el Presidente Calderón a reconsiderar aquella oferta del candidato Calderón que todavía reivindicaba en su tiempo el Presidente electo Calderón que consistía en abrir el gabinete para la formación de una coalición bipartidista que diera gobernabilidad al País?
Ésa fue una línea constante de su discurso: si no cuento con mayoría, decía antes de diciembre del 2006, invitaré a representantes de otras fuerzas, pactaré con otros partidos para asegurar respaldos en el Congreso. Yo garantizaré mi compromiso con posiciones en mi gabinete.
Sabemos bien que esa oferta quedó en el basurero. El equipo de Calderón ha tenido sólo un color. El resultado de la elección de ayer podría llevar al Presidente a revivir aquella vieja oferta.
En todo caso, el nuevo reparto de posiciones en la Cámara de Diputados significa un reacomodo de responsabilidades. Un PRI que no se ha visto forzado a renovarse, un partido que no ha emprendido una autocrítica real, un partido que conserva viejas prácticas y viejos liderazgos habrá recibido el encargo de ser el partido mayoritario. Su base regional le habrá ayudado a recuperar esa posición. El reto para ese partido es complejo: tendrá que proyectar una imagen de oposición cogobernante, una oposición responsable que no apuesta ya al fracaso de su antagonista, sino al cuidado de la casa común, como la llamó en su momento Ernesto Zedillo.
Una rendija de esperanza se abre con el fortalecimiento del PRI. Que se reanime un partido con clara ambición y perspectiva presidencial puede generar incentivos de colaboración entre el Gobierno y su principal oposición.
México parece recuperar en su dimensión nacional esa estructura que lo marcó durante varios lustros: una composición de dos grandes partidos nacionales y una organización relevante, pero disminuida: una izquierda con fuerte presencia en algunas regiones, pero menor en el mosaico nacional. Dos partidos y medio.
La izquierda partidista habrá recibido ayer un golpe importante. Desde hace tres años ha hecho una terca campaña contra sí misma. Pagará los costos. En el Congreso, se anuncia la conformación de dos bloques políticos en el flanco izquierdo. Uno seguirá la estrategia reformista e institucional de quienes ahora dirigen al PRD. El otro, fiel a los dictados del caudillo, hará uso de las estrategias de fuerza para imponerse. La gran incógnita de la nueva legislatura es si conducirá al desgajamiento definitivo de la izquierda.
Se oirá en estos momentos la batalla demagógica del mandato. Todos los partidos presumirán de un aguzado sentido del oído: hemos escuchado a los electores, nos dirán de muchas maneras. Dirán que entienden el propósito de sus votos y el sentido de los votos que les negaron. Dirán también que comprenden la irritación de quienes han anulado su voto.
El gran mensaje, sin embargo, seguirá probablemente sin mención. Me refiero al mensaje que se ha reiterado elección tras elección tras la histórica votación de 1997: México es un país cuyas reglas impiden la formación de una coalición de gobierno. Mientras no consideremos ese hecho como el dato fundamental de nuestra vida política, no habremos escuchado nada.
Si seguimos creyendo que los problemas de la democracia mexicana se resuelven modificando por enésima vez la ley electoral, nos seguiremos engañando, para complacencia de la clase política y la clase opinadora.
sábado, 4 de julio de 2009
Jaque Mate
No hay texto que explique mejor lo que está pasando y lo que pasará a partir de mañana que éste de Santiago Pando.
Salgamos a votar vestidos de blanco para exigir la seguridad de nuestro país, lo único que nos ha puesto de acuerdo a todos como ciudadanos.
Votemos por quien queramos: ciudadanos, candidatos, partidos, y si no hay opción, votemos nulo.
El futuro de México está en nuestros votos. Éste lunes 6 de julio tendremos un país distinto.
JAQUE MATE.
El sistema está en jaque. Y este cinco de julio, los ciudadanos despiertos le daremos mate.
Hoy, el blanco, ya es el gran ganador de la elección, el voto nulo. El voto del corazón ciudadano.
El voto conciente de la evolución mexicana.
Sus detractores, los beneficiarios de los privilegios del viejo sistema, dicen que es un voto inútil, que no cuenta. Mentira institucional. Otra más.
Cuenta y demasiado.
Según la ley federal electoral, si en una casilla hay un 20% de votos nulos, se anula esa casilla. Si en un distrito hay un 20%, se anula el distrito. Y lo más importante, si en la elección general hay 20% de votos en blanco, se anula toda la elección.
Ese es el jaque mate.
Estamos viendo ante nuestros ojos la caída del sistema inventando por el PRI y sostenido hasta ahora gracias a la complicidad del PAN, el PRD y partiditos que los acompañan. La dictadura de partido convertida ahora en una de partidos. El sistema donde los ciudadanos somos el enemigo a vencer, la carne de cañón.
Un sabio de Yucatán tiene una frase: nunca, pero nunca, le saques filo a tu boomerang. Y los partidos políticos lo hicieron.
Están tan desconectados de la calle, que nunca se dieron cuenta que ellos fueron los principales publicistas del voto blanco. Cada spot de los partidos, era una invitación a sumarnos. Cada palabra de ellos, era un voto más para la causa. Cada acto público, era un tache más que se sumaba en su contra.
Su guerra sucia acabó por limpiar los ojos ciudadanos.
La tragedia de los niños en Hermosillo, el narco escándalo del candidato del PAN en San Pedro Garza García y el absurdo de la izquierda en la delegación Iztapalapa, desnuda a todos por igual.
El Presidente y su partido invitándonos a seguir en guerra, cuando lo que los ciudadanos estamos gritando hace años es PAZ. La soberbia y la ignorancia son hermanas gemelas.
El México dividido y secuestrado por las mafias políticas, no es el país soñado por nosotros los ciudadanos.
El voto blanco anula la impunidad y la corrupción de la clase política. Es el voto que anula sus injustos privilegios. Es el voto que pone fin a la mentira institucional y abre la puerta a la verdad del corazón.
Es el voto que despierta el poder sagrado de México. Esa es la evolución mexicana.
Jaque mate.